Las
Nuevas Tecnologías son un hecho de trascendental importancia y no
podemos obviar o esquivar su potencialidad educativa puesto que
supondría vivir de espaldas a la realidad con el consecuente
deterioro de todas nuestras capacidades. Ya no basta con saber andar,
hablar, escribir o conducir. Saber moverse con soltura por el nuevo
medio electrónico será una exigencia cada vez mayor.
Por
lo tanto, las TIC obligan en este momento a modificar las estructuras
organizativas de nuestros centros puesto que se presentan como
opciones de nuevos recursos que posibilitan innovadoras situaciones
de aprendizaje y enseñanza, conllevando una modificación en los
roles de profesores/as y alumnos/as y nuevos contenidos curriculares.
La formación del profesorado en este sentido parece, cuando menos,
obligatoria y necesaria. De este modo, un factor como la introducción
de las TIC en los centros educativos, no puede permanecer fuera del
análisis micropolítico para, de este modo, comprender el nivel real
de dicha integración desde la opinión directa del director/a.
Sugerir un proceso reflexivo sobre las causas y consecuencias de este
proceso innovador parece constituirse como agente de mejora para la
organización escolar.
Cada
vez más, la evidencia muestra que el uso de las TIC contribuye al
desarrollo de la
creatividad y la inventiva, habilidades que son particularmente
valoradas en el mercado laboral. El uso de las TIC es un factor clave
para el cambio social. La disponibilidad de ordenadores más baratos,
dispositivos electrónicos portátiles y teléfonos celulares más
potentes ha llevado a una revolución en las comunicaciones entre los
jóvenes. Ellos usan habitualmente sitios de interacción social como
Facebook para interactuar con sus amigos y rápidamente adaptan y
personalizan el uso de estas herramientas.
Vivir
en una sociedad de la información y en una economía basada en el
conocimiento requiere que sus jóvenes posean una amplia gama de
competencias TIC para que puedan participar plenamente como
ciudadanos. Las TIC se perciben en la actualidad como un componente
esencial de la educación del siglo XXI.
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